Hay pintores que cuando los conoces, te sorprendes. Miras su obra y los
miras a ellos y... algo no concuerda. En el caso de María Luisa
Sanz, pasa todo lo contrario. La artista es su obra. Y viceversa.
Por ejemplo: Mire el cuadro de la derecha. Ese: el de la mujer sofisticada,
el llamado Escuela de Sirenas. El corte de pelo, los ojos, la mirada perdida,
el humo del cigarrillo que asciende lentamente, la postura de las manos...
No es el autorretrato de la artista, de hecho no se parecen porque ni María
Luisa es morena ni suele dejar la mirada perdida, pero es ella. Mire, después,
esos dos peces inocentes, tan inocentes ellos.
Conclusión: A María Luisa Sanz le gusta el sushi y está
enamorada de la cultura japonesa. ¡Acertó!